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SELECCION NATURAL
POR
Alberto Castellón Serrano
-¿Dónde nos vamos a conectar hoy, "Papi"?
-Nos vamos a conectar a uno de los juzgados de carnales, Susanita. Hoy empieza la vista contra el pirata Márquez. Como se trata de un juicio carnal, la mayor parte de los diálogos se realizarán en castellano, que es la lengua elegida por el acusado. De esa forma podrás enterarte perfectamente. Todavía no estás muy ducha en TPM (Transmisión Paralela Múltiple).
"Papi" es muy meticuloso con la educación de su hija Susanita. Ha seleccionado cuidadosamente para ella un plan de adiestramiento intensivo que la llevará a la madurez en tres escasos meses. Sin embargo, la acusación que se lleva contra Márquez representa una ocasión de oro para ilustrar la Historia Natural reciente. "Papi" perderá algunos días de su programa habitual, pero, al margen del morbo inconsciente que él mismo experimenta por la conexión con el juicio, Susanita recibirá una impresión directa de los instintos de los carnales. Además, habrá suficientes ocasiones en las que él tendrá que explicarle las situaciones que se presenten. Sobre todo en materia sexual. Un punto que todavía no ha sido abordado en su proceso de aprendizaje.
En la Sala de Juicios no hay más mobiliario que un banquillo destinado al acusado, vestigio de épocas anteriores donde no se dilucidaban más pleitos que los de los carnales. Frente al banquillo, un panel con tres monitores ocupa casi toda la pared. El del centro está situado ligeramente a más altura que los otros dos. Todo el "hard" necesario para el desarrollo del juicio, incluídas cámaras y micrófonos, se oculta convenientemente. Cierto cálculo estadístico de la APC (Asociación Protectora de arnales). ha demostrado la influencia negativa de un escenario excesivamente tecnológico en el comportamiento de los procesados, los cuales, sumidos por el nerviosismo, se han visto frecuentemente empujados a destruir sus propias defensas, que desembocaban, a menudo, en sentencias condenatorias. Además, la APC ejerce últimamente una gran presión en la opinión pública. El Gobierno no tiene más remedio que ceder ante algunas de sus protestas. El abogado de este juicio será precisamente uno de los más destacados dirigentes de la APC, aunque, por supuesto, él mismo no es carnal. De hecho, para los carnales, la APC nunca ha sido santo de su devoción. Por regla general, los carnales detestan el tono misericorde y compasivo con que son tratados: como pobres seres inferiores rayando en la minusvalía. No creen que deban ser objeto de protección. Mayoritariamente están muy satisfechos de su condición de carnal.
-¿Tardará mucho en empezar el juicio, "Papi"?
-Por mi reloj sólo serán necesarios 2.57 por 10 elevado a 8 ciclos de reloj. De hecho, ya debería haber entrado Márquez antes de la conexión del Juez y los abogados. Con éstos carnales nunca se pueden realizar las cosas en el tiempo previsto.
-¿Por qué, "Papi"?
-Porque ellos no tienen un sentido del tiempo tan riguroso como el nuestro, Susanita. Es más, a veces, el mismo lapso temporal se les figura a ellos más largo y a veces más corto. Depende de lo que estén haciendo o dejando de hacer.
-¡Qué raro, "Papi"! No se si llegaré a entender a esos carnales.
-Posiblemente nunca lleges a hacerlo, hija. Yo me extraño en multitud de ocasiones de su errático comportamiento. En este juicio, por ejemplo, no se me pasa por el procesador lo que ha podido mover a Márquez a sus instintos criminales.
-¿Y qué ocurrirá si conecta el Juez, y Márquez todavía no ha hecho acto de presencia?
-Sería un desacato ..., leve, creo. Espera un momento que conecte con la LGL (Librería General de Leyes). Sí, efectivamente, es un desacato leve castigado con ..., ¡espera!, ¡ya está aquí!
En uno de los laterales de la sala, que aparentaba ser un simple muro completamente blanco, se abre una puerta como de la nada y entran tres carnales. Dos de ellos visten el uniforme de la Policía Judicial. Llevan custodiado al pirata Márquez. Tras quitarle las esposas e indicarle que se siente en el banquillo, desaparecen por donde han entrado, cerrando tras de sí y volviendo a dejar una inmaculada pared vacía. Márquez da la impresión de que cree que aquello no va con él. Con el codo apoyado en una pierna y la mano en la barbilla, mira distraídamente al suelo sin fijarse en ningún punto en concreto. Tampoco es que hubiera nada especialmente significativo que ver allí. Márquez, emulando al rodíneo pensador de bronce, se limita a existir, a ser, a esperar.
-¡"Papi"!, ¡es tridimensional!
-¡Ja, ja, ja! ¡Pues claro, hija! todos los carnales lo son. Debería habertelo advertido. O mejor no. Quiero que aprendas directamente de la experiencia en este juicio.
-Entonces, ¿cómo conecta?
-El no conecta, Susanita. Ni él ni ningún carnal. Ellos sólamente tienen los sentidos de los que te hablé hace semanas. Por eso el juicio tendrá que ser hablado en la mayoría de sus partes. De hecho, las imágenes de nosotros que aparecen en los monitores las formamos para que ellos nos distingan. Para conectar, si és que puede llamársele a eso conectar, requieren del auxilio de un terminal.
En este instante, el monitor de la izquierda se ilumina dejando ver las facciones del Abogado Defensor. Como casi todos, tiene el aspecto de un mozalbete de dieciocho años. Y es que ya nadie quiere ir actualizando su imagen con el transcurso de la edad. Aunque el IMADN (Información Molecular del Acido DesoxiriboNucleico). indique otro aspecto más envejecido, todos, salvo algún que otro filósofo excéntrico, se suelen quedar con una selección de sus figuraciones más lozanas para exhibirlas por las pantallas.
-Buenos días, Señor Márquez, soy Héctor Zapata, su Abogado Defensor. Comprenderá que me ha resultado un trámite perfectamiente suprimible el haberme puesto en contacto con usted anteriormente. Estoy perfectamente al tanto de todo su expediente y su defensa ya está encauzada debidamente. El SJE (Sistema Jurídico Experto) de la APC ha diseñado una, a mi juicio, muy acertada estrategia que suscintamente le voy a resumir.
-No se moleste, Señor Zapata -le interrumpe Márquez-, déjelo.
-Es que ciertos aspectos están relacionados con las declaraciones que usted debe efectuar Señor Márquez ...
-Da igual -continúa Márquez lanzando la mano hacia adelante-. Sáltese también ese trámite.
-Veo que no está usted demasiado interesado en su propio caso, Señor Márquez, contrariamente al resto del planeta. Se calcula que el sesenta y cinco por ciento de la población, carnales o no, conectará en algún momento de la jornada de hoy con esta sesión. Y ese porcentaje subirá aún más en la última jornada, cuando se dicte la sentencia. Debería usted adoptar otra actitud. Aunque sólo fuera para despertar la simpatía del público. A veces resulta enormemente impor...
-¿Cuándo será eso? -pregunta Márquez interrumpiendo de nuevo al Abogado Defensor.
-¿Cuándo será qué?
-Que cuándo será la última jornada.
-¡Ah! Disculpe. Me resulta algo difícil hablar en castellano y captar todo lo que los carnales no precisan. Este será un juicio largo, como la mayoría de los juicios carnales donde debemos acoplarnos a la velocidad de diálogo y comprensión de ustedes. Terminará el jueves, o sea, pasado mañana.
-¡Ah! Muy bien -concluye Márquez satisfecho, subiendo el labio inferior.
-¿Tiene usted algún interés especial?
-No, sencillamente que hasta el jueves no podrá mi madre conectar con las sesiones y quisiera enviarle un saludo. Si es posible.
-Me temo que no lo será. Me está resultando usted demasiado sarcástico, Señor Márquez. Debería haber incluído esa circunstancia en mi consulta al SJP. Según mis datos sería conveniente una actitud más colaboradora por su parte.
En esos momentos aparece la imagen del Fiscal en su propio monitor.
-Buenos días a todos -saluda sonriente-. ¿Qué tal Zapata? ¿Dispuesto a perder de nuevo?
-Le encuentro muy jovial, Señor Santana. ¿Ya empieza con sus tontas intimidaciones?
-¡Ja, ja! No pretendía nada, Zapata. Sin embargo, tendrás que admitir que en este caso tú eres el que lleva la peor parte.
-Eso lo veremos. Y, por favor, no me apee del tratamiento.
-Vamos hombre, no te pongas así, que estamos hablando en castellano.
-Pues precisamente por eso, en cuanto a usted, Señor Márquez, le iba diciendo que conviene una mayor colaboración por su parte. Con las eximentes que alegaremos será suficiente para una sentencia, condenatoria en todo caso, pero nunca mayor de ...
-¿Eximentes? ¡Ja, ja, ja! -El Fiscal Santana se retuerce en su monitor desapareciendo a veces de la pantalla- no me digas que tu sistemita experto de la APC va a salirme con esas, ¡perdón! -prosigue Santana llevándose la mano a la cara, como queriendo limpiarse unas ficticias lágrimas-, no me diga, voecencia.
-Ya es suficiente, Señor Fiscal. Tú estás, al igual que yo, al tanto de todo. Además, estas estentóreas interrupciones de tu parte van contra el procedimiento.
-¿Quién es el que ahora apea del tratamiento, Zapata?
Defensor y Fiscal no pueden continuar con sus mutuas imprecaciones puesto que la pantalla del Juez se pone en funcionamiento.
-Ya están todos, ¿no, "Papi"?
-Sí, Susana. Ese es el Juez García. Empezarán de inmediato. Este Juez tiene fama de riguroso y no se anda con preámbulos. Prefiere ir al grano directamente. Los que han tratado con él lo saben bien. Fíjate en el sobrio fondo burdeos con el que enmarca su imagen en contraste con el paisaje tropical del monitor del Fiscal.
-Buenos días, señores -saluda el Juez con un aspecto aún más juvenil que el de los dos letrados-. Comenzaremos con el informe de la acusación. Proceda el Ministerio Fiscal.
-Señor Juez -dice Santana, aumentando ligeramente el volumen de su voz-, este Ministerio acusa al Señor Márquez del insólito delito de piratería asesina con el resultado de la muerte del ciudadano Basf residente en el HDN (Nuclear Hard Disk) número S4-111 de Bruselas. ante un caso tan meridianamente claro, como éste al que nos enfrentamos, sólo tengo dos observaciones que hacer en mi informe, ya que, el resto de la argumentación será convenientemente desarrollada durante el juicio ...
-Por favor, Señor Fiscal -interrumpe el Juez-, menos cláusulas, menos paréntesis, menos comas, ... Quiero claridad.
-Esa era mi intención, Señor Juez. En primer lugar -prosigue-, demostraremos, con un noventa y siete por ciento de fiabilidad, esto es, más del límite necesario para dictar sentencia condenatoria ...
-Eso ya es archisabido, Señor Fiscal. Ahórrese el darle lecciones de jurisprudencia al Juez.
-¿Qué pasa, "Papi"? -pregunta Susanita.
-Este tal Santana, hija. Está tan seguro de ganar el caso que no lo ha preparado con el suficiente cuidado. Sobre todo, teniendo en cuenta la personalidad del Juez. No me extrañaría nada que el Fiscal Jefe lo sustituyera en la sesión de mañana.
-Sí, sí ..., perdón -continúa el Fiscal mientras cambia el decorado de su monitor por un antiguo mosaico romano-. Bueno, iba diciendo que demostraremos, no sólo la consumación del asesinato por el acusado Señor Márquez, sino la premeditación en el uso ilegítimo de la Red Mundial de Transmisiones Paralelas Múltiples a sabiendas del resultado de su acción. Por otro lado, ante la ausencia de precedentes no carnales de víctimas de asesinato, me propongo aplicar el código carnal, áun vigente, para solicitar la pena a aplicar. Esta, sin embargo, no será concretada por nosotros hasta el momento en que expongamos nuestras conclusiones definitivas.
-Señor Defensor, proceda.
-¿Qué es un asesinato, papaíto?
-Primero tengo que explicarte lo que es la muerte hija. Antiguamente todas las personas eran carnales, hija mía, y más tarde o más temprano tenían que morir. Dejaban de existir. Imagínate por ejemplo que borras tu juego favorito. ¿Cuál es?
-Pesquilandia.
-¡Eso! Ese que yo te escribí y del que no hay copia ninguna. Pues suponte que encima escribes otro juego distinto. Sabes que lo has perdido para siempre, ¿verdad?
-Sí, supongo que sí.
-Pues eso es morir: dejar de existir. Los carnales, los de antes y los de ahora, están sujetos a un contínuo proceso de degradación de sus células. Más tarde o más temprano, algún órgano vital les falla y mueren. Si alguien acelera ese proceso intencionadamente, está asesinando. En nuestro caso, no existe ningún proceso natural de envejecimiento. Cuando alguno de los HDN en los que residimos necesita una renovación, nos autocopiamos en otro y santas pascuas. Además, siempre podemos recurrir a la última de nuestras copias de seguridad diarias en caso de accidente.
-Entonces ..., nosotros no morimos -deduce Susanita con satisfacción.
-No. A menos que, como hizo Márquez, te borren a tí y a tu copia.
-Señor Juez -principió Zapata-, nosotros no negaremos en principio los hechos en su versión más general. Matizaremos, eso sí, algunas de las circunstancias del sumario instructor. Sin embargo, incidiremos en la falta de intencionalidad del Señor Márquez. Estamos dispuestos a defender la tesis del accidente subconsciente. Accidente desgraciado. No lo negamos. El primero que se produce desde que accedimos al último estado de la evolución, pero accidente al fin y al cabo. Por eso, dada nuestra postura responsable, antípodamente opuesta a la ligereza del Ministerio Fiscal, no nos atrevemos a calificar los hechos de asesinato, sino, en todo caso, de negligencia involuntaria con resultado de muerte. Esto nos llevará a una simplificación en la normativa a aplicar puesto que es entonces esgrimible el Código Común, sin necesidad de recurrir a legislación arcaica, de difícil encuadre en este siglo.
-¿Qué ha querido decir con el último estado de la evolución, "Papi"?
-Se refiere al nuestro. Es por eso por lo que he querido que asistieras a éste juicio, Susana. Te lo explicaré en pocas palabras. Las especies animales y vegetales del planeta están sometidas a la selección natural. Esto quiere decir que los individuos que se adaptan peor a su entorno tienen menos posibilidades de dejar descendencia que los que lo hacen mejor. Estas diferencias de adaptación son fruto de la casualidad, de las mutaciones al azar de las que te hablé ayer.
-Sí, me acuerdo.
-Bien. El transcurso del tiempo hace el resto. A la larga, muy a la larga, los genes que perduran son los mejor adaptados.
-Pero eso no ocurre con nosotros, tú me dijiste que nuestros genes están protegidos contra escritura.
-Efectivamente. Con nosotros no ocurre, y con los carnales ocurre en muy pequeña medida. A comienzos del siglo veintiuno, podía decirse que la selección natural había terminado en los carnales. El desarrollo de la tecnología médica permitía la pervivencia de genes defectuosos. Por ejemplo, era un hecho constatable el progresivo aumento del cráneo de los carnales. Si no se hubiera inventado un método que supliera la forma natural que ellos tienen de nacer, o bien habría desaparecido la especie en unas pocas decenas de miles de años, o sólo hubieran pervivido los de cerebro pequeño.
-¿Por qué?
-Porque deben salir, para nacer, por una estrecha abertura entre los huesos de su madre. ¿Comprendes ahora por qué la tecnología médica interviene de forma decisiva en la selección natural de los carnales? Y ejemplos como ese puedo ponerte cientos. Prácticamente uno por cada una de las enfermedades, de los fallos orgánicos de los que te hablé antes, que ellos tienen.
-¿Y entonces, nosotros ...?
-Nosotros ..., ¡espera!, que continúa el juicio ...
-Tiene la palabra el Ministerio Fiscal.
-Señor Juez, comienzo presentando como prueba la Transmisión Paralela Múltiple que el acusado Señor Márquez envió desde su terminal de la Universidad de Alozaina el pasado ocho de marzo.
-¡Un inciso, Señor Juez! -exclama el Defensor-, el Señor Fiscal está presuponiendo que dicha transmisión fue efectuada por el acusado, cuando sólo es posible probar que salió de su terminal.
-Esa circunstancia no es esgrimible, Señor Zapata -argumenta Santana-. Sabe usted que, de los diez millones rasos de carnales que existen en el mundo, no habrá más de cincuenta con la formación necesaria para conectar con la Red Mundial. El resto son personal subalterno y vestigios de tribus del neolítico perdidas en selvas inaccesibles. Y además, se requiere la prueba del reconocimiento de voz para tener acceso personalizado a ...
-Es sabido, Señor Fiscal -asiente el Juez-. Todo eso es bien sabido. No ha lugar a la protesta del Ministerio Defensor -cambia la voz-. Espero que el resto de las matizaciones a las que aludió, Señor Zapata, sean de más peso que esta insignificante trivialidad.
-Continúo Señor Juez, he aquí la transmisión:
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-¿Te has enterado? ¿Susanita?
-Sí, "Papi". Es un simple programa para borrar original y copia de quien estuviese en ese momento conectado al video terminal 8AD04. ¿Ese es el asesinato?
-Efectivamente.
El Fiscal continua describiendo el proceso de borrado y muerte del ciudadano Basf, y de cómo los sistemas de seguridad de la Red Mundial rastrearon en breves instantes el origen de la transmisión del virus asesino.
-Por todo ello, es seguro que el Señor Márquez introdujo deliberadamente un virus en la Red Mundial de TPM a sabiendas del resultado fatal que para alguno de nosotros hubiera tenido, como de hecho, así fue. Desde nuestro punto de vista no existe más cera que la que arde y el juicio debería terminar en este punto.
-Le recuerdo, Señor Fiscal, que soy yo quien debe determinar la duración del juicio -añade, nuevamente molesto, el Juez-. Tiene la palabra la defensa.
-Gracias Señoría. Comenzaré con un breve un historial de la trayectoria científica y humana del acusado.
-¿Es todo esto necesario, Señor Juez? -pregunta el Fiscal.
-Me temo que sí, Señor Santana. Y en cuanto a usted, procure que tal historial se ciña en lo posible a los hechos encausados. Prosiga, Abogado.
-Bien. El Señor Márquez, Doctor por la Universidad de Alozaina, carece en absoluto de antecedentes penales.
-Permítame puntualizar, Señor Zapata -corrige Santana-. Este Ministerio también ha estudiado el expediente y se considera en su derecho de intervenir. ¿No es más cierto que el Señor Márquez resultó sancionado en el expediente A48EC26835?
-En efecto, pero solamente hemos hablado de antecedentes penales, entre los que creo de difícil clasificación una leve multa por pagar fuera de plazo el IEB (Impuesto por Exceso de Basura).
-Consideraremos, a todos los efectos -dirime el Juez-, la ausencia de antecedentes del acusado. Prosiga la defensa.
-Gracias, Señoría. El Señor Márquez es uno de los cinco únicos carnales existentes en todo el mundo incorporados al equipo de mantenimiento de la Red Mundial, lo que dice mucho acerca de su cualificación profesional. Son famosos sus artículos sobre los posibles fallos en la transmisión paralela y ha realizado considerables aportaciones al sistema de seguridad, entre ellas el recientemente implantado SCTI (Sistema de Control de Transmisión de Información).
-¿Qué tiene que ver toda esta trayectoria científica si no es para abundar en la premeditación de sus actos? -inquiere el Fiscal.
-Precisamente por eso. Imagínense que el Señor Márquez estaba experimentando la propia seguridad de la red y realizó la transmisión a la que nos estamos refiriendo como parte de su investigación. Quiero hacerles notar el salto condicional que se encuentra en la dirección EB48h. Si la dirección del salto fuera hacia adelante en el código, en vez de ser hacia atrás, el resultado del programa hubiera sido solamente la alteración de algunos genes en el ciudadano Basf en lugar de su total borrado. Por eso, a pesar de que se haya cometido el delito, hasta ahora sin precedentes, de introducción en la Red Mundial de un programa dañino para nosotros, la calificación de los hechos dista mucho de la que pretende el Señor Fiscal: el asesinato. En todo caso, la transmisión fue dirigida a un terminal escasamente consultado. Posiblemente, por la falta de intencionalidad del Señor Márquez en provocar daños. De hecho, en el transcurso del último mes, el terminal 8AD04 al que estaba conectado el difunto ciudadano Basf, solo había sido objeto de conexión en doce ocasiones. Es por ello por lo que abundamos en nuestra calificación de negligencia involuntaria con resultado de muerte. He terminado, Señoría.
-Gracias Señor Zapata. Continuaremos mañana a la misma hora con la sesión de interrogatorio. Buenos días.
Sin ningún protocolo, los tres monitores se apagan al tiempo. Entran de nuevo los dos policías judiciales, y conducen a Márquez al exterior de la sala de juicios, cada uno asido de un brazo, con parsimonia ritual, en silencio.
-¿Ya ha terminado, "Papi"?
-Sí, hija. Esta primera sesión suele destinarse solamente a la exposición y calificación de los hechos a juzgar. Mañana serán los interrogatorios, y pasado darán los Ministerios sus conclusiones finales para que el Juez dicte sentencia.
-Entonces, prosigue con lo que me estabas contando. ¿Qué es lo que nos ocurre a nosotros con la selección natural?
-¡Ah, sí! Pues verás: cuando a mediados del siglo veintiuno se perfeccionó el sistema de almacenamiento nuclear, se pudo guardar una enorme cantidad de información en un pequeño espacio. De ese modo, la construcción de los primeros discos nucleares supuso una auténtica revolución en los periféricos dedicados al acopio masivo de datos. Fue entonces cuando el científico Lacsap, que aún vive, aquejado de una de esas enfermedades incurables de los mortales, decició pervivir como un programa de ordenador.
-Así es como lo hacemos nosotros, ¿no?, ¿"Papi"?
-En efecto, sólo que él fue el primero, el precursor. Lacsap codificó toda la información de su ADN, todos sus conocimientos y sus recuerdos pasados y los salvó en un disco nuclear. El mismo proceso de su raciocinio fue codificado como un programa y así es como pudo prescindir de su cuerpo. Ya existía por aquellos tiempos la Red Mundial de TPM, no tan perfeccionada como hoy en día, naturalmente, pero ello permitió que, al igual que nosotros, Lacsap estuviera conectado a todo el mundo y con sentidos más sutiles de los que tenía como carnal.
-Entonces nosotros descendemos de Lacsap.
-No exactamente, Susana. Nosotros, en particular, no. Pero Lacsap sí que tiene descendencia. Déjame que te cuente. Conforme el proceso de descarnación fue abaratándose, la inmensa mayoría de los carnales quiso desprenderse de sus cuerpos y se incorporó a la Red. Además, vistas las mejoras que ello representaba para el consumo, incluso se subvencionó oficialmente. Ten en cuenta que nosotros consumimos muy poquita energía. Los diez millones de carnales que aún quedan, gastan cuarenta veces y media más energía que todos nosotros juntos. Por eso pagan un IDB mayor.
-¿Y de dónde venimos entonces?
-Tranquilidad, Susana, ahora te lo digo. Hay dos formas de acceder a nuestra condición. Una de ellas ya te la he explicado, seguir el proceso de Lacsap. La otra reme-mora la forma tradicional de reproducción de las carnales. Por ejemplo, en nuestro caso, "Mami" y yo, hace dos semanas que decidimos traerte al mundo. Cada uno de nosotros eligió los genes con los que queríamos formarte. La discusión más grande la tuvimos con tu sexo puesto que Mami quería tener un varón. El caso es que, una vez que nos pusimos de acuerdo, calculamos la configuración que debía tener el ADN resultante y solicitamos espacio en uno de los HDN de la Red mundial. Entonces fue cuando tú naciste.
-¡Qué bonito, "Papi"! ¿Y así es como dices que lo hacen los carnales?
-No exactamente así, hija mía, aunque el resultado es similar. Ellos no pueden seleccionar voluntariamente sus propios genes y, además, la fusión se realiza por un proceso que prefiero que conozcas cuando seas más mayor.
-¿Por qué?
-Porque resulta desagradable para nosotros. Incluso asqueroso. Ya lo sabrás dentro de un mes. De todas formas, ¿has entendido ya cómo la selección natural ha dejado de tener efecto sobre nosotros?
-Sí, "Papi". Ya entiendo lo del último estado evolutivo.
Ya es la segunda jornada y ha comenzado el interrogatorio. Susanita y su padre se conectan con la sala de juicios. La expectación por el insólito asesinato de Basf es tal que casi toda la población mundial está pendiente de la sesión, lo que produce algunos atascos en la Red.
-¿Y no es más cierto, Señor Márquez -pregunta en estos momentos el Fiscal-, que el código de la transmisión asesina fue el resultado de tres semanas de pruebas, como así consta en algunos archivos parcialmente borrados de su espacio de trabajo?
-Sí, no lo niego -contesta Márquez con desparpajo, con cierto tono ironizante, tranquilo, seguro, cambiando distraídamente el orden de sus piernas cruzadas-. Como ya dije en mis declaraciones durante la instrucción, estaba trabajando en la consecución de un virus.
-Y realizó usted previamente varias transmisiones de sus virus experimentales.
-Sí -resuelve tajante.
-Un momento, Señoría -aclara el Defensor subiendo ligeramente la voz-. Dichas transmisiones previas se realizaron a terminales reservados para el uso carnal y no podían tener por tanto ninguna intencionalidad criminal.
-Puede que no sea tan fácil de asegurar, Señor Zapata -le replica el Juez-. Aclare el acusado el motivo de esas transmisiones.
-Se trataba simplemente de experimentos, Señoría. Trataba de comprobar si el Si-mulador Genético, con el que gané el año pasado un áccesit al XXXV Concurso de Programación Biológica, quedaba contagiado con la lectura del virus.
-Eso prueba la premeditación -asiente satisfecho Santana.
-Puede continuar, Señor Fiscal.
-Gracias, Señoría. ¿Cuál fue el motivo de enviar entonces el virus a un terminal de uso general, si no era el de contagiar deliberadamente a uno o más ciudadanos?
-Sólo puedo añadir que era parte del proceso experimentador.
-¿Se da cuenta, Señor Márquez, que está usted dando la impresión de que, una vez creyó tener el virus diseñado, dio por terminada la simulación y quiso experimentarlo con un ser vivo?
-Piense usted lo que quiera.
-Es suficiente, Señoría. He terminado.
-Tiene la palabra el Abogado Defensor.
-Señor Márquez. ¿Paralelamente a la experimentación con el virus aludido, realizaba usted otro trabajo?
-Sí.
-Haga el favor de describirlo.
-Descríbalo usted, que está al tanto de todo el sumario.
-Con este tipo de respuestas -comenta "Papi" a Susanita-, no tardará el Juez en amonestar a Márquez.
-Si así usted lo quiere ... -contesta resignado Zapata-. El Señor Márquez, Señoría, experimentaba con mutaciones artificiales en el Simulador Genético. ¿No es cierto, Señor Márquez, que al tiempo que usted fabricaba el virus, estaba trabajando simultáneamente con posibles antídotos?
-Puede ser.
-¿No sería posible que sus trabajos resultaran ser de un interés extraordinario para la prevención de enfermedades, hasta ahora inexistentes, entre los ciudadanos no carnales?
-A lo mejor.
-Conteste claramente el acusado -ordena, sensiblemente molesto, el Juez-. Le recuerdo que toda imprecisión en sus respuestas será negativamente evaluada por el JEE (Jurado Electrónico Experto.
-¿Qué es el JEE, "Papi"?
-Es un programa que evalúa la inocencia o culpabilidad del acusado, Susana. Hace unos treina años que se construyó, seleccionando los mejores genes del Tribunal Supremo de la época.
-Entonces, es una persona.
-No. Como se le anuló la voluntad antes de su creación solo puede considerársele un programa.
-¿El fin último de sus experimentos -continúa la Defensa- era la seguridad de la Red Mundial de TPM?
-En ésta ocasión he de contestar que sí.
-Gracias Señor Márquez. He terminado.
El Juez da por finalizada esta segunda sesión del juicio. "Papi" intercambia impresiones simultáneamente con trescientos de sus amigos. Entre ellos es claro el hecho de la voluntariedad criminal de Márquez, discrepando solamente en si trataba de asesinar o de introducir de nuevo las enfermedades de las que huyeron cuando eran carnales.
Ha llegado la tercera jornada. Habiendo previsto la masiva conexión con la última de las sesiones, se han habilitado cinco servidores de transmisión adicionales con setenta gateways cada uno. Una vez que toda la población no carnal del planeta esté conectada, comenzará el Fiscal la exposición de sus conclusiones finales. Con la misma liturgia de los días anteriores, hacen su aparición todos los individuos, carnales o no, necesarios para la continuación de la vista: procesado, Juez y letrados.
-Señoría, creemos que está probada la intencionalidad en la consecución de una muerte por parte del acusado. La tesis de la Defensa de un posible error en el código no se sostiene. Permítanme que muestre de nuevo la transmisión:
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-El salto al que se refería mi colega, el de la dirección EB48h, podría ser incorrecto, es cierto. Pero el error no tiene por qué ser una confusión entre hacia adelante en vez de hacia atrás. Podría ser perfectamente entre salto condicional o incondicional. Si ésta fuera la situación. El resultado no se hubiera limitado a una tragedia, la de la muerte del ciudadano Basf, sino que habría adquirido las dimensiones de una catástrofe, puesto que el virus asesino se hubiera ido replicando a sí mismo en todos aquellos terminales en los que Basf estuviera realizando consultas. Cualquier ciudadano conectado a alguno de esos terminales terminaría a su vez contagiado y propagando el virus. En cuestión de milisegundos, toda la población no carnal del mundo se habría visto afectada. No queremos siquiera reproducir el código resultante por el peligro que ello entrañaría para nosotros. Por eso, consideramos culpable de asesinato al Señor Márquez y pedimos para él la pena de reclusión perpetua con incomunicación. He terminado.
-Tiene la palabra la Defensa.
-Gracias, Señoría. Comenzaré negando la intencionalidad que atribuye el Ministerio Fiscal a mi defendido. Como hemos podido comprobar, el Señor Márquez ha contribuído en numerosas ocasiones a la seguridad de la Red Mundial. Este desgraciado accidente hay que encuadrarlo en ese ámbito. Nosotros sostenemos que el Señor Márquez ha pretendido salvaguardar a la humanidad no carnal de los cambios genéticos no controlados de los que estamos a salvo. Un mero accidente en su trabajo ha tenido un resultado fatal, es cierto, pero obsérvese que la elección de un terminal raramente consultado para la recepción de una transmisión de muy corta duración es lo que nos lleva a tales conclusiones. La probabilidad de que un ciudadano hubiera sufrido los efectos del virus en esas condiciones es del 2.94 por 10 elevado a -4. Así, calificamos los hechos como negligencia involuntaria con resultado de muerte, lo que conlleva una pena no inferior a dos años y no superior a seis. Teniendo en cuenta, además, la ausencia de antecedentes del acusado y la eximente de su contribución a la seguridad de la red, consideramos que debe aplicársele la pena mínima. He terminado, Señoría.
-Gracias Señor Zapata. Tiene usted ahora la palabra, Señor Márquez.
-¿El también puede intervenir, "Papi"?
-Sí, Susanita. Aunque su declaración sólo se ponderará con el dos por ciento en el sistema evaluador del JEE.
-Señoría -comienza Márquez-, dado el poco peso que tendrán mis palabras, sólo tengo dos cosas que decir. La primera de ellas es que siento lo que ustedes llaman la "muerte" del ciudadano Basf. Lo siento como puedo sentir el borrado de cualquier otro programa interesante, puesto que, para mí, el ciudadano Basf no era más que un programa. No estaba vivo, ni ustedes tampoco. Ustedes podrán ser seres racionales pero no forman parte de la vida.
-¡Por dónde me está saliendo este Márquez! ¿Tú tienes la impresión de ser tú, Susanita?
-Naturalmente, "Papi".
-Entonces estás tan viva como él. Es la condición que admitimos para considerarnos seres vivos: la de tener conciencia de nosotros.
-Sin ustedes -continúa Márquez- no se sostendría la civilización actual. Ustedes controlan el almacenamiento y distribución de toda la energía, los conocimientos y la cultura. Hemos dejado en sus manos todas esas labores ya que, los carnales, como ustedes nos llaman, que estamos en condiciones para ello somos una escasa minoría. Ustedes podrán asistir a más de una puesta de Sol por día. Podrán sentir la lluvia del trópico y los helados vientos de la Antártida simultáneamente. Pueden "oir" ultrasonidos y "ver" microondas o infrarrojos. Pueden hacer muchas más cosas que nosotros. Pero hay una cosa que no pueden hacer, o, mejor dicho, que no podían hacer: morirse. Por eso yo no les consideraba seres vivos. En segundo lugar, sus señorías han especulado bastante sobre los posibles errores en mi transmisión. Pues bien, he de decirles ...
-¡Mira, "Papi"! -exclama Susanita-, he reconstruído la transmisión que decía el Fiscal que podría haber sido la de Márquez:
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-¡No! ¡Susan ...!
En ese instante, se apagan los monitores de la sala de juicios. Instantes después, lo hacen también todas las luces y la sala queda sumida en la oscuridad. Tras dos fuertes golpes, se desploma la puerta forzada por la policía judicial.
-¿Qué ha pasado?
-Lo que desde ayer me esperaba -contesta Marquez-. El Fiscal fue un irresponsable dando ideas a algún no carnal insuficientemente maduro.
-¿Qué quiere eso decir?
-Que desde ahora mismo, los "carnales" volvemos a ser la única especie inteligente del planeta. Sin civilización alguna, eso sí, como en la época de las cavernas.
-Pero entonces, ¿qué ocurrirá?
-Que volverá la selección natural.