Aunque el relato aparezca aquí publicado, David García Velo, el autor, sigue conservando los derechos del mismo. Para cualquier cuestión relacionada con el relato ( compra, publicación, etc ) adicional se ruega consulten con su autor :

Correo de Ascii y de David García Velo...

Ascii sugiere para una lectura más detallada que uses el menú Archivo -> Guardar, así podrás leer el relato más cómodamente...

 

ORDEN

 

-­ ¡Hoy hace un día estupendo! - le grité‚ a mi amigo Suiss.

- Tienes razón Roiss.

Hacía un día fantástico, la suave temperatura que daba lugar a

la fusión de algunos metales era ideal para absorber algunas partículas

ionizadas de la atmósfera liquido-gaseosa del pequeño planeta.

- Sabes Suiss, he estado pensando sobre eso y la verdad es que me

desconcierta un poco - dijo Roiss con aire preocupado.

- ¿A qué‚ te refieres?

- Bueno, es lo de las clases de ciencias, me parece que todo es

demasiado ordenado y perfecto para que sea fruto de la casualidad,

como sugiere nuestro maestro, o bien de unas leyes naturales de las

cuales desconocemos casi todo.

- ¿A donde quieres llegar? Si no es fruto de la casualidad ni de

unas leyes naturales, entonces, ¿cómo explicas unas condiciones

tan idóneas como las que tenemos aquí?

- Se trata precisamente de eso, ¿no te parece demasiado raro que

durante el día la temperatura sea tan buena como para que nuestro

preciado metal steiss se funda y podamos beberlo?

¿Y que durante la noche la temperatura baje los dos mil trakes

que justamente hacen falta para que el steiss se solidifique y no lo

perdamos?

- Pues eso, casualidad.

- Mira Suiss, los vientos huracanados que nos ayudan a respirar

mejor, el ácido en el que nos aseamos, las continuas descargas eléctricas

que ionizan nuestra atmósfera y hacen que podamos absorber

las partículas ionizadas que nos sirven de alimento y esas grandes

variaciones de temperatura sin las cuales no podríamos vivir...

 

­ ¡En fin! es demasiado, creo que todo este orden y estas condicionestan

favorables para la vida no son frutos de la casualidad, repito, es

demasiado.- Bueno Roiss, la verdad es que no lo había pensado. ­ ¡Eh! mira

Roiss, por ahí viene un rayo enorme...

Me siento genial, ese rayo me ha desentumecido el cuerpo.

La verdad es que no sé que haríamos sin las continuas y maravillosas

tormentas eléctricas, al igual que el cianuro, es fundamental para

la vida. Me estas haciendo dudar...

- Si ya, yo tampoco sé lo que haríamos sin los rayos...

¿Te has enterado del último descubrimiento?

- No, ¿de qué se trata?

- Es sobre ese nuevo planeta que han descubierto, es el mundo más

venenoso que jamás pudimos imaginar. Es un mundo principalmente

¡acuoso!...

- ¿Qué? Por Velheiss, ­ ¡Qué horror!

- Eso no es todo, además de ser terriblemente húmedo, sólo hay

unos cuantos trakes de amplitud máxima en su temperatura, su

atmósfera es enteramente gaseosa y está compuesta del venenoso

oxígeno, no hay nada de cianuro o, al menos, no lo han podido

detectar, en fin, un infierno. Jamás podríamos ni acercarnos porque

además emite radiaciones electromagnéticas en todas las direcciones.

- Pero, ¿cómo es posible?

- Bueno, es un misterio. Nadie sabe a ciencia cierta la causa, hay

un loco por ahí que mantiene que la única explicación que hay es

que allí hay vida inteligente, e incluso parece encontrarle un

sentido a esas radiaciones, dice que es algo así como una forma de

comunicación.

 

- Ese científico está loco, ¿cómo podría haber vida en un planeta

como ese? Es imposible.

- Si, no debe de andar muy bien de la cabeza...

Pero hay algo que me tiene preocupado, no me había dado cuenta

hasta la aparición de ese planeta y es a lo que iba desde el principio

de la conversación.

 

- Es sobre algo de las casualidades ¿no?

- Si, es sobre eso, cuando me he enterado de la existencia de ese

horrible mundo, además de palidecer, he estado pensando en la

belleza del nuestro y me ha parecido demasiado, tanta perfección,

tanta armonía, tanto orden en la naturaleza...

Pienso que es demasiado, tal y como te comenté antes, para ser

fruto de una remotísima casualidad, he llegado a la firme convicción

de que debe existir un ente superior que creó estas condiciones

para nosotros.

- La verdad es que siguiendo el hilo de la conversación yo también

lo estaba pensando. Creo que es lo más razonable, no pueden existir

infiernos como ese y paraísos como éste así como así, sin duda,

lo más razonable es lo que tú apuntas.

- ¡Es que es todo tan perfecto y ordenado!... – dijo con certeza...

 

 

David García Velo 31-12-1995.