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Para evaluar el alcance del problema que podríamos tener en Canarias en mor del empleo de cementos aluminosos en la edificación, estimamos se debe partir de las cifras facilitadas por Joan Ramón Rosell en las II Jornadas Técnicas: "Reconocimiento, diagnosis y reparación de estructuras con cemento aluminoso" (Madrid, diciembre de 1992), quien, citando como fuente al fabricante español (Cementos Molins), aporta una cifra de 13.098 tons de cemento aluminoso, "Electroland", distribuídas en Canarias entre los años 1950/70.
Aun constándonos que en la primera mitad de la década de los 70 el consumo de aluminoso no decayó y que se efectuaron importaciones directas desde el fabricante francés propietario de la patente, (Lafarge Fondu), parece oportuno obviar éstas cantidades al no contar con datos numéricos que las avalen y para quedarnos en una posición optimista cara al cálculo que a continuación hacemos.
Como hipótesis más favorable queremos pensar que sólo la mitad de éste cemento aluminoso se utilizó en la fabricación de viguetas,
el resto podría haber tenido otro destino, principalmente ingeniería portuaria. Siendo optimistas, damos por sentado que el aluminoso
se empleó únicamente en la fabricación de viguetas en doble "T", las que más cemento consumen.
Partiendo de las hipótesis expuestas y operando con una dosificación de cemento de 350 Kg/m3, una distancia inter-ejes de viguetas de 0,70 mts. y un volumen de vigueta de 0,0125 m3/m,
obtenemos una cifra de 1.047.840,00 m2 de forjados que pudieran haber sido ejecutados con viguetas elaboradas con cemento aluminoso.
Si consideramos una tipología media dominante de 90 m2 S.C., nos encontraríamos, en el mejor de los casos, con que 11.642 viviendas canarias podrían estar afectadas por "aluminosis".
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